jueves, 10 de octubre de 2019

Capital Depredador y Rebelión, libro de Uriel Aréchiga, en Economía UNAM, 10 oct., 13:30 hrs. Aula Magna

El libro Capital depredador y rebelión, de Uriel Aréchiga Viramontes se presentaría el 26 de septiembre, a las 13:30 horas en el Aula Magna de la Facultad de Economía-UNAM, pero debido a que en esa fecha Economía y más escuelas de la UNAM fueron al paro en solidaridad con madres y padres de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, fue necesario reprogramar la presentación de este libro. Será el jueves 10 de octubre, a las 13:30 horas, en el Aula Magna de la Facultad de Economía de la UNAM.
         En este contexto, reproducimos aquí dos artículos publicados en el periódico El Zenzontle, que refieren a Uriel Aréchiga Viramontes, autor del libro Capital depredador y rebelión
LA LUCHA DE CLASES GLOBAL
Colectivo del Periódico El Zenzontle,
Publicado en La Jornada de Oriente:
02 de octubre de 2019.
Con motivo del reconocimiento a Uriel Aréchiga Viramontes por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana. Lo recuperamos ante la publicación de Capital Depredador y Rebelión, El Zenzontle, 2019, a dos años del adiós de Uriel.
Es un hecho evidente el que, en nuestros días, el capitalismo es un sistema que domina todos los rincones del mundo, lo que significa que el conjunto de los grandes consorcios y monopolios transnacionales se han apoderado del mercado global y que la clase obrera, hoy más que nunca, está constituida por el obrero global. Ya no se trata del conjunto de obreros que configuran al obrero colectivo en una fábrica, ni siquiera en un país, sino del conjunto de obreros colectivos nacionales, que ahora configuran a un trabajador global.
Las ideas planteadas en el Manifiesto Comunista, de un capitalismo voraz que derrumba todas las fronteras son ahora una realidad.
Visto de una manera simplificada: el capital transnacional ha logrado universalizarse a través de dos mecanismos:
Uno es el capital financiero, principalmente en su forma de Inversión Extranjera Directa, IED, en los países tercermundistas que por sus propias razones históricas fueron incapaces de un desarrollo capitalista «nacional» relativamente autónomo. En estos países la IED llegó a impulsar el «desarrollo» apoyados en tecnología de punta, tanto en la producción como en el mercado (publicidad).
El otro mecanismo es la deslocalización del proceso de trabajo, sobre todo a partir de la maquila, separando en el espacio y en el tiempo la producción de mercancías con el pretexto de la «especialización».
Por poner un ejemplo una computadora, armada en el «Sílicon Valley» de Guadalajara, sólo lleva un poco de mano de obra mexicana: Los circuitos se hacen en Taiwán, los tableros en Malasia, los chips en la India, la carcasa de plástico en China, la pantalla en Vietnam y se arman en Guadalajara o en Ciudad Juárez.
Así en muchos de los casos, las empresas transnacionales instalan sus fábricas, o contratan la maquila de sus productos intermedios, en países donde el salario es más bajo que en sus países de origen, disminuyendo sus costos y aumentando sus ganancias.
Uno de los efectos inmediatos de este proceso de universalización del capital es la incidencia que ha mostrado sobre la lucha de clases primero y luego sobre el propio proceso de reproducción del capital.
En un primer momento, las empresas sacan su proceso de producción de sus países de origen en los que, históricamente, los trabajadores han conquistado una serie de prestaciones y salarios relativamente buenos, para llevarlos a otros países con salarios y prestaciones más bajas o nulas para aumentar su margen de ganancia, como ya antes se señaló.
Es decir que quitan materia de trabajo a sus propios obreros y por lo tanto debilitan su capacidad de lucha.
En un segundo momento esta política de producción generalizada y a escala global tiene un efecto «boomerang» sobre la reproducción del capital, ya que se produce una reducción del ingreso entre los trabajadores y esta reducción se traduce en una reducción de la demanda solvente, es decir de la capacidad de compra de sectores muy grandes de la población.
Esta reducción generalizada del mercado en los países capitalistas, principalmente en los de mayor capacidad de consumo, explica en gran medida el porqué de la recesión capitalista global.
Así por ejemplo, la producción norteamericana de ropa, de autos, de computadoras, de enseres domésticos, etc., se transfiere a los países tercermundistas y retorna a los Estados Unidos como productos terminados.
Sólo que, como disminuyó la capacidad de compra, la mercancía tardará más tiempo en venderse y con ello se presenta la recesión, es decir una baja en la actividad económica.
Como los negocios no son suficientemente buenos hay que mejorarlos y hay un solo camino: reducir la porción del trabajador mundial en el fruto de su propio trabajo.
Lo anterior explica el porqué de la ofensiva generalizada contra el trabajador global y ponen en el orden del día la consigna del Manifiesto: «trabajadores del mundo uníos».
Hoy más que nunca a organización desde debajo de los trabajadores debe derrumbar las barras impuestas por los capitalismos nacionales y reconocer en todos los pobres del mundo a los propios hermanos y cantar en el mundo: De pie los pobres de la tierra/De pie los esclavos sin pan…// Y retumba en su centro la tierra.
 “…mi sueño es recuperar al ser humano por entero, superar el ser parcelado, dividido, y desarrollar al máximo las potencialidades humanas…”
Artículo sobre Uriel Aréchiga, publicado en el N° 107 de El Zenzontle. Diciembre 2012. A dos años de su partida.
Huberto Juárez Núñez
Conocimos a Uriel Aréchiga, parte de esa generación de mexicanos que intentaron por primera vez en el país la nacionalización del marxismo-leninismo, es decir, superar la fase de la interpretación dogmática-religiosa promovida por los intereses de la burocracia soviética y asumida en México, sin más, por las direcciones del PCM.
Me cuesta ya recordarlo, porque fueron escasas, dos o tres ocasiones, las que pudimos conversar con dos íconos padres de esa generación, José Revueltas y el poeta Efraín Huerta. Pero a pesar de ello, fueron eventos suficientes para marcarnos y acabar de convencernos que la apuesta por una nueva forma de pensar y la de hacer las cosas diferentes, eran posibles.
Inmediatamente, detrás de ellos, estuvieron Enrique González Rojo, Oscar Oliva, Jaime Labastida y Uriel Aréchiga Viramontes, estos últimos, más vinculados a nuestra formación, más cercanos a nuestro nuevos quehaceres. De los tres, el que se quedó permanentemente, con quien establecimos estrechos lazos de camaradería, de colaboración y de amistad fue Uriel, y desde entonces con él, y a su diestra, nuestro entrañable Ricardo.
Los años de la militancia, los años del estudio sistemático, los años del aprendizaje y de nuestras primeras acciones con el movimiento obrero, se vieron siempre acompañados con la sabiduría, la inteligencia y la originalidad que José Uriel destilaba en esa forma de ser que tiene, sin acartonamientos, pero con mucha erudición y siempre el buen humor a flor de piel.
A principio de los años 80, desde el trabajo docente encontramos muy pronto espacios para aprovechar la experiencia y los conocimientos de Uriel en este campo. Fueron trascendentes sus participaciones en el Seminario de El Capital que dirigió para profesores en la Facultad de Economía de la BUAP, y digo trascendentes, pues en aquellos años ya enfrentamos la ofensiva neo-ortodoxa (Friedman, Hayek, Laffer) que ponían en buen sepulcro la obra de Marx. En nuestra Facultad, hasta la fecha, conservamos cuatro cursos de Economía Política y existe un Doctorado con esa orientación.
Una década después ya estuvimos en condiciones de invitarlo a los proyectos que recién creábamos desde la universidad. El apoyo a las luchas de los trabajadores de la industria de autopartes y de las maquilas del vestido, la participación en la edición de boletines de investigación, los proyectos para construir interlocutores sindicales en la industria del automóvil.
Estuvimos juntos en el intento de consolidar el primer sindicato independiente de trabajadores de la maquila en México (Kukdong, 2000-2003), acompañamos en más de una ocasión a los sindicalistas de la planta VW de México y a los sindicatos independientes del sector de autopartes.
El proyecto más importante fue su participación en la Red Internacional de Investigación del Trabajo en la Industria Automotriz, un colectivo inédito, formado por investigadores de universidades canadienses (MacMaster University, Queen University, York University), norteamericanas (Wayne State University, Michigan University, Ohio University, Illinois University, Harvard University, etc.) y mexicanas (BUAP, UAM, UNAM, UIA, UAEM), pero digo inédito porque el proyecto también incluía la participación de sindicalistas de las más importantes plantas automotrices en el país: VW, Ford, Chrysler, GM, Nissan Cuernavaca, Nissan Aguascalientes. Tenemos testimonios de la participación de Uriel en este campo. Con él hicimos el primer Bench Marking sindical de la industria, fue parte del equipo de trabajo de investigación que participó en las conferencias de IRNAA en Detroit y MacMaster presentando los resultados.
…Uriel es un camarada y un amigo en la extensión más amplia y singular del término. Es cierto, nuestros compromisos, nuestros trabajos, la distancia, no nos permiten tiempo de convivencia que nos gustaría compartir, digamos: nuestras afinidades por la música (Mendelssohn, Brahms, Bach, Villalobos, Silvestre Revueltas), algunos poetas (Whitman, Pound), cierta literatura como la novela negra (Hammett, Chandler) y muy particular, el gusto por la comida elaborada en familia, por supuesto, escanciada adecuadamente por alguno de nuestros tragos preferidos.
Puebla, 22 de enero de 2013.  

No hay comentarios.: