domingo, 6 de octubre de 2019

Lo que acerca del 2 de octubre cuenta Bernardo Bátiz (expanista-experredista-morenista)

Algo sobre el 2 de octubre
Bernardo Bátiz V.
La Jornada:
(Entre paréntesis y en rojo, comentarios de La Voz del Anáhuac).
05 de octubre de 2019.
En 1973 fui a Caracas a un curso sobre democracia participativa al Instituto de Formación Demócrata Cristiana; en la finca donde nos hospedábamos y tomábamos las clases, los muchachos que venían de Ecuador, Colombia, Costa Rica, de otros países latinoamericanos, incluido un argentino militante de un partido Radical Intransigente, entonaban una canción revolucionaria alusiva al 2 de octubre mexicano. Hay una estrofa que no he olvidado: Para poder celebrar-las famosas Olimpiadas-mandó matar el gobierno- cuatrocientos camaradas.
(No muy bien recuerda Bátiz, la canción que refiere es de Ángel Parra y dice:
“Para que nunca se olviden
las ‘gloriosas’ olimpiadas
mandó a matar el gobierno
cuatrocientos camaradas”
Pero bueno, se entiende, él mismo reconoce que era entonces panista)
Militaba yo en el PAN entonces, pero siempre estuve, como la mayoría de los panistas de ese tiempo, del lado de los estudiantes y no del gobierno, ni del PRI y menos de Díaz Ordaz.
Ese día a las 7 de la noche, en el Comité del PAN en Portales, teníamos una reunión que presidía un antiguo heroico militante de ese partido, era yo entonces secretario de estudios del XVI distrito; la casona ubicada en la calle Presidentes era de Ricardo Cozatl, quien la prestaba con muebles y todavía nos obsequiaba ricas tazas de café negro.
Tres señoras habían ido al mitin de Tlatelolco y como no eran estudiantes pudieron evadirse del cerco de bayonetas del Ejército; llegaron asustadas, alarmadas e indignadas a contarnos lo que habían podido ver y escuchar. No eran las únicas simpatizantes de los estudiantes: unos muchachos de Acción Católica, de la Parroquia de Cristo Rey, usaban el rudimentario mimeógrafo del comité para imprimir volantes a favor del movimiento y participaban en las marchas.
Un poco antes, el presidente del PAN, Manuel González Hinojosa, sobre el tema había dicho que Gustavo Díaz Ordaz era en México el mejor informado y también agregó que era el que menos entendía lo que pasaba. Cuando el Ejército tomó CU fue el maestro de filosofía del derecho, diputado Rafael Preciado Hernández, quien con más vigor condenó el atropello y defendió a su alma mater: la UNAM.
Años después tuve oportunidad, por distintas circunstancias, de escuchar el testimonio de dos personas que vivieron de cerca la terrible noche de Tlatelolco. Un joven policía al que conocí con motivo del cumplimiento de una orden judicial, me relató que estuvo la tarde del 2 de octubre en la plaza, con un pañuelo blanco en la mano izquierda y con la misión de su grupo de la PGJ, al lado del Batallón Olimpia, de que una vez cerrado el cerco por el Ejército, ellos, los del guante blanco o pañuelo blanco, deberían detener a todo aquel que fuera o pareciera líder estudiantil o dirigente del movimiento, misión incumplida por haberse desatado la balacera en la que los soldados disparaban a discreción, lo que le obligó a tirarse al suelo entre otros jóvenes de su edad para salvarse, aunque tuvo que abandonar pistola y pañuelo blanco.
Otro testimonio que escuché en la librería El Juglar, junto con interesados en el tema, entre los que estaba Carlos Monsiváis, fue el de un servidor público de la Secretaría de Relaciones Exteriores que nos aseguró que las bengalas que fueron la señal para que los soldados tomarán la plaza se dispararon no del helicóptero que sobrevolaba el conjunto habitacional, sino de un piso alto del edificio donde estaba su oficina, de la que lo sacaron para instalar ahí al Estado Mayor, integrado por oficiales de alta graduación que operaban desde ahí el ataque que tenía lugar en la plaza.
Han pasado 51 años. El cambio por el que tanto se ha luchado está en marcha y el pasado 2 de octubre vimos cómo se recordó el drama e increpó al gobierno asesino con una marcha emocionada, participativa y, salvo excepciones, pacífica.
Fue muy oportuna y atinada la decisión del gobierno capitalino de encomendar el orden a una valla de paz, formada por ciudadanos y a un grupo de policías para aislar a los imprescindibles provocadores, con escudos y cascos para protegerse, pero sin garrotes o toletes para agredir.
(Lo que vale rescatar del artículo de Bátiz son los testimonios que escuchó de otros, que de una u otra forma, sí estuvieron en el movimiento, jóvenes panistas que imprimían volantes, señoras, un agente policíaco o un empleado de la secretaría de relaciones exteriores…, el discurso de un diputado panista defendiendo su alma máter…
         La opinión del dirigente del PAN de que "GDO era en México el mejor informado y… que era el que menos entendía lo que pasaba”. No sólo era el “mejor informado”, era también informante de la CIA, al igual que Adolfo López Mateos, Luis Echeverría Álvarez, Fernando Gutiérrez Barrios y otros  altos funcionarios del gobierno Mexicano.
         Al final de su artículo, Bátiz afirma que: “El cambio por el que tanto se ha luchado está en marcha…” Eso es lo que se pretende que creamos, es parte del discurso de la supuesta 4T. La pose: AMLO lleva una ofrenda a la Estela de Tlatelolco. Pero ¿la verdad y la justicia? Igual pose a la del 26 de septiembre, al presentarse con una camiseta alusiva a los 43 de Ayotzinapa…, mientras su gobierno está liberando a muchos de los encarcelados por su participación en la desaparición forzada de los compañeros.
         Y finaliza afirmando que fue “oportuna y atinada la decisión del gobierno capitalino de encomendar el orden a una valla de paz, formada por ciudadanos y a un grupo de policías para aislar a los imprescindibles provocadores, con escudos y cascos para protegerse, pero sin garrotes o toletes para agredir…”
Pero quienes estuvimos ahí vimos que su “cinturón de paz” de poco sirvió, pues cuando los “provocadores” comenzaron a realizar sus propias formas de protesta contra lo que para ellos simboliza el poder, su “cordón de paz” se replegó. ¿Qué esperaban de las bases morenistas y “voluntarios”? Los que sí actuaron fueron los policías uniformados y de civil: provocaron a los “provocadores”, realizaron numerosas detenciones arbitrarias contra jóvenes que fueran o parecieran “anarquistas”, la pista obvia: que vistieran de negro.
Al final, cuando el mitin del Zócalo ya había terminado y los integrantes de los “cinturones de paz” se reunían en torno a sus “coordinadores” para pasar lista, estos les decían: “ahora sí, con lo de hoy, triplicamos a cuadruplicamos…”, refiriéndose a la paga. Osea que ni tan "voluntarios", hubo paga.
¿Qué "cambio está en marcha"? ¿Las formas de “control de multitudes”? ¿Los métodos de infiltración y provocación ordenados desde el poder? En lo estructural nada ha cambiado: los explotadores siguen explotando, a los trabajadores se les ha despojado de sus derechos, los disidentes siguen siendo asesinados (Samir Flores en Amilcingo, 8 compañeros del CIPOG-EZ en Guerrero y otros integrantes del CNI), o acosados por el ejército, la "Guardia Nazional" o la policía, las mujeres siguen padeciendo feminicidios, desprecio, olvido…
¿Qué ha cambiado? ¿La nomenclatura del poder? En el partido que actualmente controla el aparato estatal se ha agrupado una gran cantidad de expriístas, expanistas, experredistas…
La cúpula de Morena ¿de dónde viene?  López Obrador, Muñoz Ledo, Ebrard, Monreal, Batres, Pablo Gómez, Sheinbaum, Padierna, Noroña, Clouthier, el mismo Bátiz… y tantos otros. Unos fueron del PRI, otros del PAN o del PRD, hay quienes han brincado de un partido a otro, según su conveniencia, asegún la coyuntura, dicen…)
(Entre paréntesis y en rojo, comentarios de La Voz del Anáhuac)

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